Si sacan los octógonos, volvés a comprar a ciegas
La discusión no para: ¿qué pasa si se deroga la ley de etiquetado frontal y desaparecen los octógonos negros de los envases? Para la mayoría de la gente, esos sellos son la única pista real sobre lo que está comiendo, y sin ellos el supermercado se convierte en un laberinto sin mapa.
¿Qué es la ley 27642 y para qué sirve?
La ley 27642 se aprobó en 2021. Obligó a que todos los alimentos envasados en Argentina lleven octógonos negros en el frente del paquete cuando el producto tiene demasiada azúcar, sal, grasas o calorías. Eso es el etiquetado frontal: una advertencia en la cara más visible del envase, no escondida en la tabla nutricional del costado que nadie lee.
Antes de esta ley, para saber si una galletita tenía mucho azúcar tenías que leer una tabla llena de números, entender qué significa "valor diario recomendado", hacer una división mental y rezar para no equivocarte. La mayoría no lo hace, y tiene todo el sentido del mundo: vas al súper con el chico al lado pidiendo cosas y no tenés tiempo para un curso de nutrición en el pasillo.
El octógono resuelve eso. Lo ves, lo entendés en dos segundos, decidís. Listo.
¿Qué tiene de malo un octógono según quienes quieren sacarlo?
Las empresas de alimentos que presionan para eliminar o modificar los octógonos dicen que son "estigmatizantes", que no distinguen entre productos similares, o que el consumidor tiene que tener "libertad de elegir sin presiones visuales".
Suena razonable hasta que lo pensás dos segundos.
Si un producto tiene exceso de azúcar, decirlo claramente no es estigmatizar: es informar. El problema no es el octógono. El problema es que el producto tiene demasiada azúcar, y las empresas lo saben perfectamente, por eso prefieren que eso no aparezca en letras grandes en el frente del paquete donde cualquiera lo ve.
"Las advertencias en el etiquetado frontal son la intervención más efectiva y de menor costo para que los consumidores identifiquen productos ultraprocesados. Su eliminación beneficia exclusivamente a la industria alimentaria."
— Organización Panamericana de la Salud (OPS), informe sobre políticas de etiquetado, 2023
Chile fue el primero en implementar este sistema en América Latina, en 2016. Los resultados fueron concretos: bajó la compra de productos con exceso de azúcar, las empresas empezaron a reformular sus recetas para evitar los sellos, y la gente entendía mejor qué compraba. No es opinión: es lo que midieron.
¿Qué pasa en Argentina si sacan la ley de etiquetado frontal?
Si se deroga o se vacía de contenido la ley 27642, pasan básicamente tres cosas:
1. Perdés información en el momento que más importa
El momento de decisión es en la góndola, con el producto en la mano. Ahí es donde el octógono hace su trabajo. Si desaparece, volvés a depender de leer la tabla nutricional del costado: letra chica, formato que casi nadie sabe interpretar, datos que no te dicen nada de forma directa.
No es un problema de inteligencia. Es un problema de diseño. La información complicada no sirve si no la podés procesar rápido.
2. Las empresas dejan de tener incentivo para mejorar sus productos
Cuando existe el octógono, las empresas reformulan. Bajan el azúcar, reducen el sodio, cambian ingredientes, todo para evitar el sello porque saben que con él venden menos. Eso es presión del mercado funcionando bien, a favor del consumidor.
Sin el sello, ese incentivo se evapora. No hay razón económica para cambiar la receta si nadie lo ve en el frente del paquete.
3. Los que más pierden son los que menos recursos tienen
Alguien con acceso a internet, tiempo y ganas puede investigar cada producto antes de comprarlo. Pero la mayoría de las familias argentinas compran rápido, con presupuesto ajustado, eligiendo lo que conocen o lo que parece más accesible.
El octógono es especialmente útil para esas personas. No requiere educación previa ni tiempo extra: es información gratis, en el momento justo. Sacarlo es decirle a esas familias "arreglátelas solas".
El argumento de la "libertad de elección" es trampa
Uno de los argumentos más repetidos contra el etiquetado es que "el consumidor tiene derecho a elegir libremente". Suena bien. El problema es que elegir libremente requiere información real.
Si te ofrezco dos vasos de agua y te digo "elegí", pero uno tiene sal y el otro no, y no te aviso cuál es cuál, no te estoy dando libertad de elección: te estoy haciendo elegir a ciegas.
La ley 27642 no prohíbe nada. No saca productos de las góndolas, no pone impuestos, no multa a nadie por comprar lo que quiere. Solo dice: "Che, que sepas que este producto tiene mucho azúcar". Eso no limita tu libertad. La amplía.
Quienes tienen problema con eso no son los consumidores. Son quienes venden el producto con demasiada azúcar.
¿Qué podés hacer vos mientras dura esta discusión?
La política alimentaria argentina puede ir para cualquier lado. Eso no lo controlás. Pero hay cosas que sí podés hacer ahora mismo:
Aprendé a leer la tabla nutricional aunque sea básicamente
Si el octógono desaparece, la tabla es lo que queda. Lo más útil es mirar el azúcar total por porción y el sodio por porción. Si alguno supera el 30% del valor diario recomendado —ese número que aparece como "VD%"— el producto tiene bastante de eso.
Mirá la lista de ingredientes
Los ingredientes se listan de mayor a menor según la cantidad presente en el producto. Si el primero o segundo ingrediente es azúcar, jarabe de maíz, glucosa o algo parecido, ese alimento tiene azúcar como base, no como detalle menor.
Desconfiá del frente del envase
Las palabras "natural", "sin conservantes", "artesanal" o "light" en el frente de un paquete no significan que sea sano. Son estrategias de marketing, nada más. La información real está en la tabla y en los ingredientes, no en los colores ni en las fotos del envase.
Usá apps de escaneo de códigos de barras
Hay aplicaciones como Open Food Facts que te permiten escanear un producto y ver su información nutricional completa, más una calificación tipo Nutri-Score que clasifica el alimento de A (mejor) a E (peor). No dependen de la ley argentina para funcionar.
Por qué esto importa más allá de la comida
Lo que está en juego con la ley 27642 no es solo si un paquete de galletitas lleva un sello negro o no. Es una pregunta más grande: ¿el Estado protege tu derecho a saber qué comprás, o deja que eso lo decida la empresa que te vende?
Los ultraprocesados —esos alimentos que vienen en paquetes, con decenas de ingredientes, diseñados para ser adictivos y baratos— son cada vez más parte de la dieta cotidiana argentina. No porque la gente elija mal, sino porque son lo más accesible, lo más visible y lo más publicitado.
El octógono era un contrapeso pequeño pero concreto. Una herramienta barata, efectiva, sin intermediarios entre la información y vos.
Sacarlo no mejora la salud de nadie. Solo mejora las ventas de quien no quiere que sepas qué estás comprando.
Y eso, en cualquier área de tu vida, debería encenderte una alarma.
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