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Hábitos Lectura

Cómo leer 12 libros al año aunque sientas que no tenés ni cinco minutos libres

La mayoría quiere leer más pero siente que el tiempo no alcanza. La realidad es otra: no necesitás más tiempo, necesitás saber dónde meter los minutos que ya tenés. Con este método podés leer un libro por mes sin dejar de hacer nada de lo que ya hacés.

El problema no es el tiempo. Es la idea que tenés del tiempo.

Mucha gente cree que para leer necesita sentarse una hora tranquila, con silencio, sin el celular, sin nadie que moleste. Y como ese momento casi nunca llega, no lee nunca.

Pero pensá en lo que hacés en un día normal. Esperás el colectivo. Hacés la fila en el super. Tomás el mate mirando el techo. Esperás que el agua hierva. Esos ratitos, sumados, son más de lo que te imaginás.

Una persona que lee veinte minutos por día termina un libro de doscientas páginas en menos de tres semanas. Eso da más de diecisiete libros al año. Y veinte minutos es exactamente lo que dura un par de capítulos de una serie en el celular.

No te pido que renuncies a nada. Te pido que cambies cómo usás el tiempo que ya estás perdiendo.

"No es que no tengas tiempo para leer. El problema es que no lo tratás como una prioridad." — Stephen King, en su libro Mientras escribo.

King escribe miles de palabras por día y lee entre sesenta y setenta libros al año. Siempre lleva un libro encima. Lo lee en la fila, en el baño, esperando al médico. No tiene más horas que vos. Solo decidió qué hacer con ellas.

El truco más simple que existe: enchufar la lectura a algo que ya hacés

Esto se llama "apilar hábitos" y es la forma más fácil de crear el hábito de leer cuando sentís que no tenés tiempo.

La idea es simple: agarrás algo que ya hacés todos los días sí o sí, y le pegás la lectura atrás.

Por ejemplo:

No creás un momento nuevo. Usás uno que ya existe.

El hábito nuevo se pega al viejo como una calcomanía. Al principio lo tenés que recordar, pero después de dos o tres semanas ya lo hacés solo, sin pensar.

¿Y si me olvido?

Dejá el libro en un lugar donde lo veas. Si lo vas a leer antes de dormir, poné el libro sobre la almohada cuando te levantás. Si lo vas a leer en el bondi, guardalo en la mochila antes de salir. Si lo ves, lo recordás. Si lo recordás, lo abrís.

Cuántas páginas necesitás leer por día (la cuenta que te va a sorprender)

Doce libros al año es uno por mes. Un libro normal tiene entre doscientas y doscientas cincuenta páginas.

Si leés veinte páginas por día, terminás un libro en diez o doce días. O sea, podés leer dos libros por mes si querés.

Pero seamos tranquilos: con diez páginas por día alcanza y sobra para llegar a doce libros al año.

Diez páginas son entre diez y quince minutos para la mayoría. Eso es menos tiempo que el que tardás en elegir qué ver en Netflix.

La clave no es leer mucho de una sola vez. La clave es leer todos los días aunque sea poquito, porque un día que no leés no es el fin del mundo, pero dos días seguidos sin leer ya hacen que el hábito se enfríe y tres días seguidos es casi como empezar de cero.

Una regla que ayuda mucho: nunca faltés dos días seguidos

James Clear, el autor de Hábitos Atómicos, dice que la regla de oro de los hábitos es no romper la cadena dos veces seguidas. Un día que no leés puede pasar. Dos días seguidos es cuando empezás a perder el hábito.

Si un día no podés leer, al día siguiente leés aunque sea una sola página. Una página es mejor que cero. Y una página no lleva ni dos minutos.

Elegí bien el libro: este es el paso que más gente saltea

El hábito de leer se rompe casi siempre por la misma razón: el libro aburre.

Si agarrás un libro porque "hay que leerlo" o porque parece importante pero no te engancha, lo vas a abandonar. Y cuando abandonás un libro te sentís mal, y cuando te sentís mal no querés agarrar otro.

Mi consejo es este: empezá con un libro que genuinamente te guste. No el más difícil ni el más largo ni el más serio. El que te den ganas de abrir.

Si te gustan las historias de acción, empezá con una novela de acción. Si te gusta cocinar, empezá con un libro de cocina que cuente historias. Si querés entender cómo funciona la plata, empezá con algo sobre finanzas personales escrito de forma sencilla.

Cuando el libro te engancha, los minutos pasan volando y querés saber qué pasa después. Eso es lo que crea el hábito: el gusto de querer seguir.

¿Cuándo está bien abandonar un libro?

Siempre. Si un libro no te atrapa después de cincuenta páginas, cerralo sin culpa y agarrá otro. La vida es corta y hay miles de libros buenos esperándote. No te obligues a terminar algo que no te da nada.

El método de los tres lugares: siempre tenés un libro al alcance

Esta estrategia concreta funciona muy bien.

Poné un libro en tres lugares distintos de tu vida:

  1. En la mesa de luz o donde dormís. Para leer antes de dormir o al despertar.
  2. En la mochila o cartera. Para leer cuando esperás o viajás.
  3. En el celular, con la app de audiolibros o libros digitales. Para cuando no podés sacar el libro físico.

El libro del celular puede ser el mismo que el físico o uno diferente. Lo que importa es que en cualquier momento que aparezca un hueco de tiempo, tenés algo para leer sin tener que buscar nada.

Los audiolibros merecen una mención especial. Si manejás, hacés ejercicio o limpiás la casa, podés escuchar un libro al mismo tiempo, y eso no es trampa: es ser inteligente. Una persona que escucha treinta minutos de audiolibro por día mientras va al trabajo puede terminar varios libros al año sin sentarse ni un minuto extra.

Cómo hacer que los libros queden en tu cabeza y no se olviden

Muchos dicen: "Leo pero después no recuerdo nada". Eso pasa y es normal. El cerebro no guarda todo. Pero hay formas simples de quedarte con lo más importante.

Subrayá o marcá lo que te llama la atención

Si el libro es tuyo, marcá con lapicera o lápiz las frases que te parecen importantes. Si es prestado o no querés escribir en él, usá una notita adhesiva. No hace falta releer todo: con repasar las marcas cada tanto alcanza.

Contalo

Cuando terminás un libro, contale a alguien de qué trató. A un amigo, a tu pareja, a un familiar. Aunque sea una sola idea. Explicarlo con tus propias palabras hace que lo recuerdes mucho mejor.

Escribí una sola oración

Cuando terminás un libro, anotá en el celular o en un papel una sola oración: "Lo que me quedó de este libro es…". No hace falta más. Esa frase te va a recordar todo cuando la veas meses después.

No leás para recordar todo. Leé para que algo cambie en vos. A veces ese cambio es una idea, a veces es una forma nueva de ver algo, a veces es solo el placer de haber vivido una historia.

Doce libros al año: cómo armar tu lista para los próximos doce meses

Tener una lista de libros que querés leer es como tener una lista de películas pendientes. Te da para dónde ir. Cuando terminás uno, ya sabés cuál sigue y no perdés el arranque.

Acá te dejo una forma simple de armar tu lista de doce libros:

No hace falta leerlos en orden. Si arrancás uno y no te engancha, pasás al siguiente de la lista.

La lista también te ayuda a no caer en la trampa de comprar libros sin leerlos. Comprás uno, lo leés, comprás el siguiente. Así la plata rinde y tu biblioteca no se llena de libros que nunca vas a abrir.

¿Dónde encontrar buenos libros para tu lista?

Lo mejor es preguntarle a alguien que lea mucho y tenga gustos parecidos a los tuyos. También podés fijarte qué libros recomiendan las personas que admirás, o entrar a la librería de AMAUTA y ver qué hay disponible. Muchas veces con la tapa y el resumen de atrás ya sabés si un libro es para vos o no.

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